El término corresidente se refiere a aquellas personas que comparten una misma propiedad como su lugar de residencia, sin necesidad de tener un vínculo jurídico entre ellas. Los corresidentes pueden ser amigos, compañeros de casa o pareja, pero no necesariamente son dueños del inmueble donde habitan.

¿Qué es un corresidente?

Un corresidente es cualquier persona que comparte un mismo espacio habitacional con otras, sin que exista una relación legal, como matrimonio o contrato de copropiedad. Este concepto es común en situaciones donde varias personas deciden vivir juntas para compartir gastos o simplemente por conveniencia personal.

Ejemplos de corresidentes incluyen:

  • Amigos que comparten un departamento en renta.
  • Parejas que viven juntas sin estar casadas.
  • Compañeros de trabajo o estudiantes que dividen costos de vivienda.

Diferencia entre corresidente y copropietario

Es importante distinguir entre corresidente y copropietario:

  • Un corresidente puede habitar el inmueble, pero no tiene derechos de propiedad sobre él.
  • Un copropietario, en cambio, posee una parte legal de la vivienda y tiene derechos sobre la misma.

Beneficios y consideraciones de ser corresidente

Vivir como corresidente puede traer ventajas, como la reducción de gastos de vivienda y la posibilidad de compartir responsabilidades del hogar. Sin embargo, también es fundamental establecer acuerdos claros sobre el pago de servicios, reglas de convivencia y el tiempo de estancia en la propiedad.


El concepto de corresidente es cada vez más común en la actualidad, especialmente en zonas urbanas donde compartir vivienda es una solución práctica para muchas personas. Si estás considerando esta opción, asegúrate de definir bien las reglas de convivencia para evitar malentendidos y disfrutar de un ambiente armonioso.

Con informacion de: Infonavit